
El violin desafinado · 6 de mayo de 2026

Se cuenta que con un viejo violín, un pobre hombre se ganaba la vida. Iba por los pueblos, comenzaba a tocar y la gente se reunía a su alrededor. Tocaba y al final pasaba entre la concurrencia una agujereada boina con la esperanza de que algún día se llenara.
Cierto día comenzó a tocar como solía, se reunió la gente, y salió lo de costumbre: unos ruidos más o menos armoniosos. No daba para más ni el violín ni el violinista. Y acertó a pasar por allí un famoso compositor y virtuoso del violín. Se acercó también al grupo y al final le dejaron entre sus manos el instrumento. Con una mirada valoró las posibilidades, lo afinó, lo preparó… y tocó una pieza asombrosamente bella. El mismo dueño estaba perplejo y lleno de asombro. Iba de un lado para otro diciendo: «Es mi violín…!, es mi violín…!, es mi violín…!». Nunca pensó que aquellas viejas cuerdas encerraran tantas posibilidades.
¿Estamos dispuestos a compartir nuestra mejor música?
¿Y si hoy acogemos nuestros talentos y nos disponemos a compartirlos?