
Silencio · 23 de abril de 2026

Evangelio del domingo: Jn 10, 1-10
Se dice que el problema de muchas personas es un problema de ruido. Las personas de nuestros días se han quedado sin silencio y no saben cómo curarse de esta grave enfermedad que comienza a arruinar su ser.
El ruido impide a la persona conocerse a sí misma, pues obstaculiza el acceso a su mundo interior.
El silencio es imprescindible si la persona quiere vivir con cierta hondura. El sosiego interior ayuda a la persona a encontrarse consigo misma y escuchar sus verdaderos deseos.
La atención a nuestro mundo interior o la meditación nos permiten escuchar esa voz que no somos capaces de oír cuando vivimos llenos de ruido interior y exterior.
Una voz que nos anima e invita a orientar nuestra vida, transformar nuestros corazones, humanizar nuestras relaciones y reanimar nuestra esperanza.. https://verbodivino.es/Recursos/Video…
Un problema de ruido – 4º Domingo Pascua, Ciclo A